
Las montañas se rinden ante la magnificiencia de tu cuerpo, de tu rostro, de tu sonrisa, de tu presencia. Igual que yo. Eres más grande que las montañas, más grande que mis sueños, más grande que la grandeza. Pero nunca más grande que mi deseo por ti. Que mi deseo por descubrir, escalar y morir en tus montañas.
F. Garcilaso
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